ACTUALIDAD
18.09.2017

Delincuentes atrapados por la seducción de las redes sociales

“Ursini navata preguntame si jodemos jaja”, escribió en su muro de Facebook, con una foto que lo mostraba con una escopeta en una mano, una pistola en la otra y dos más en el chaleco antibalas que llevaba puesto. Un día después, policías de la comisaría de Ringuelet allanaban su casa, le secuestraban 86 envoltorios de cocaína, un par de revólveres y lo ponían preso.

Casi en simultáneo, una chica posteó en la misma red social: “Les Re Cabio Porque Ami Hermano No Se Lo Pudieron Llevar Manga De Ortibas Anti Chorros y Cuando Quieran Los Esperamos Aca En La Villa Porque Nosotros También Tenemos Para Responder #ElMercaditoCity #MuerteAhLaGorra (sic)”.

No era otra que la hermana de uno de los jóvenes que habrían robado un patrullero en el barrio El Mercadito y atacado a tiros a los policías que, días después, hicieron cuatro allanamientos por esa causa.

Para un abogado especializado en ciberdelitos “la confesión no se hace en un lugar cerrado, sino que es pública”

“Los delincuentes se jactan cada día más de sus crímenes por internet”, dice el fiscal platense Marcelo Romero, seguro de que “sea en el ambiente criminal, sea en el ambiente carcelario, las redes sociales se han convertido -también- en herramientas para publicitar las conductas antisociales en aquellos que, lejos de avergonzarse por sus comportamientos, se enorgullecen y quieren hacerlos públicos”.

¿El objetivo? A criterio de Romero, “ganar prestigio o ‘cartel’ entre sus iguales”, aunque no pasa por alto que “en general estamos hablando de jóvenes delincuentes, improvisados y torpes, muy alejados de la criminalidad organizada”.

Raúl Martínez Fazzalari es un abogado especialista en ciberdelitos. Consultado sobre la recurrente exposición de los delincuentes y sus andanzas, reflexiona que todos “como usuarios de las redes mostramos lo que hacemos, lo que comemos o dónde estamos; registramos y mostramos nuestras vidas y en el otro extremo se usa eso para exhibir el delito”.

El especialista hace hincapié en que esto tiene directa relación con el hecho de que “hoy es imposible imaginar un delito sin un medio electrónico de comunicación por medio, para la planificación o aún después, para la jactancia”.

En este punto Fazzalari evoca el viejo axioma de que “el asesino siempre vuelve a la escena del crimen”, aggiornándolo: “El delincuente lo muestra por internet”.

JUSTICIEROS 2.0

Hace cuatro años, un usuario de la red social Taringa, bajo la consigna de “hacer de La Plata una ciudad más segura”, recopiló las cuentas de Facebook de una docena de presuntos delincuentes de distintos barrios de La Plata, en las que posteaban sus armas o fotos de amigos “caídos” en enfrentamientos con la policía.

“En caso de poder reconocer a alguno de ellos, iniciar acciones legales”, pedía el impulsor de la propuesta, quien se presentaba como un policía que decía haber hecho “una investigación por Facebook”.

Hay muchas iniciativas parecidas en ésa y otras redes sociales como Twitter o Instagram, abiertas por “justicieros cibernéticos” que buscan “escrachar” criminales impunes. Las imágenes que suben, hay que admitirlo, ayudan a que ganen seguidores con llamativa velocidad.

Uno de los pioneros es @pungasenelsubte, que desde 2011 denuncia “los rostros y el accionar de los pungas que actúan dentro de las formaciones del subte de Buenos Aires”. Tiene 18.200 seguidores y se presenta como “ANTI: pungas, chorros, corruptos, mecheras, asesinos. APOYAMOS CAUSAS NOBLES. Grupo Solidario”.

Más allá de las buenas intenciones, ¿sirven para algo este tipo de iniciativas?

“El ‘escrache’ de delincuentes en internet no siempre es útil para la investigación”, opina el fiscal Romero, porque “muchas veces se brindan pistas falsas sobre personas o acontecimientos. De todas maneras, siempre surge alguna información de interés”.

Según el funcionario, “el dato de internet no es una prueba legal en sí misma, pero constituye un indicio que puede dar lugar a una presunción procesal y hoy en día no podemos dejar de lado la Red en nuestras investigaciones”.

Martínez Fazzalari, en cambio, sostiene que “todo elemento tecnológico puede ser usado como evidencia o absolución en un proceso investigativo”, siempre que un juez “dé la orden” para eso, como ocurre con las comunicaciones telefónicas.

El abogado considera que es clave que las fuerzas de seguridad “estén muy atentas y usar la tecnologia para resolver los casos”, al tiempo que rescata que “hace 10 años había que explicar en los juzgados qué era una red social y hoy eso no existe, porque hay un conocimiento masivo de que la tecnología existe y se usa para llegar a la persona física”, responsable del delito.

Para un investigador policial vinculado con el ciberdelito “los escraches no sirven, son como dichos de barrio. Necesitamos que hagan las denuncias para poder investigar a fondo”.

“Hay una paradoja en esto”, concluye Martínez Fazzalari, poniendo el foco en que “la confesión no se hace en un lugar cerrado, sino que es pública”.

Avances

REGRESAR A ACTUALIDAD

NOTICIAS RELACIONADAS

17.12.2015

CREER O REVENTAR

Investigadores registraron foto de un “jockey” fantasma en un cementerio autraliano
20.10.2017

Millonario robo en la distribuidora de cervezas y gaseosas de 120 y 34

Fuentes policiales confirmaron que al menos dos individuos armados interceptaron ...
4/3/2017

"Hace más de un año que vivimos con este desastre"

"Hace más de un año que vivimos con este desastre"